Siempre, desde muy chica...

escuché decir a mi mamá que no hay que dejar que un perro abandonado (o cualquier animal) pase hambre o sed. En aquella época (tengo 62 años) no se veía lo que se ve hoy. De vez en cuando aparecía algún perro callejeando, tal vez por haber corrido detrás de una perra en celo, pero no era lo común para la época. Mamá les daba agua y comida se quedaban por acá un tiempo y luego seguían viaje, pero, insisto, era uno de vez en cuando. Eso me fue formando, es lo que vi, es lo que escuché. Crecí, y continué con la tarea, siempre buscando la solución para evitar el sufrimiento animal. Ahora, se fueron encadenando las voluntades de una manera casi mágica. No se si decir que soy "proteccionista" me parece una palabra demasiado grande para utilizarla conmigo que soy solamente un pequeño granito de arena que forma un médano que sueña con ser montaña. Por ahora, podría decir que soy "colaboradora de los sin voz" o "una de las voces de los sin voz". Los amo, los entiendo, trato de protegerlos y tengo un sueño que se parece más a una utopía: que todas las voluntades podamos unirnos para servir mejor a nuestros hermanos (según San Francisco de Asís y lo comparto). Somos muchos está comprobado, hay proteccionistas, hay socorristas que están organizados y estamos también los independientes. Creo que todos comenzamos solos y en el camino nos vamos uniendo. Pienso que si nos unimos todos, podemos formar un inmensa red donde cada uno cumpla un rol y no nos desgastemos ni colapsemos y los beneficiados serán esos seres que amamos. Stella Faccio. mail: stellafaccio@hotmail.com

martes, 10 de septiembre de 2013

Azul... una mirada especial.


Azul fue rescatada hace unos días en una situación terrible...
Ella estaba en celo, varios perros la perseguían y comenzaron a atacarla. Costó rescatarla debido al terror que tenía una vez que se logró dispersar a la jauría. Azul no paraba de llorar por el miedo que sentía y los dos primeros días de rescatada, cada vez que veía un perrito se largaba a llorar y salía corriendo hacia algún rincón.

No sabemos qué historia tendrá, pero creemos que además de ser abandonada fue maltratada, ya que los primeros días que veía a alguien utilizando una escoba, un secador de piso, algo que tuviera un palo, se asustaba. De a poquito está ganando algo de confianza, pero lo mejor para olvidar tanto miedo y dolor, sin duda, es el amor de una familia.

Está en perfecto estado de salud. Ya está castrada. Es jovencita y de tamaño mediano.

Si querés sumar a Azul a tu familia para llenarla de amor y hacerla feliz, no dudes en escribirnos a adopciones-sfa@hotmail.com

Es muy, muy dulce y buena. Merece una oportunidad 
Animate, adoptala con el corazón 

Por favor, ayudanos compartiéndola.
¡Gracias!
 — Azul... una mirada especial.

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